
Soy Andrea, y desde que Polo llegó a mi vida siempre he intentado cuidarlo lo mejor posible. Buena comida, sus paseos, tiempo juntos… esas pequeñas cosas que haces porque quieres que esté bien.
Un día, en el parque, justo cuando iba a darle una de sus chuches, me dio por mirar qué llevaba los snacks que llevaba tanto tiempo dándole.
Y ahí fue cuando me di cuenta de que esos snacks que le daba pensando que eran un simple premio, en realidad eran alimentos ultraprocesados, llenos de harinas, subproductos, azúcares y rellenos.
Empecé a buscar por todos lados alternativas más naturales, con ingredientes sencillos y que pudiera entender de verdad. Pero nada terminaba de convencerme.
Y de ahí nació Barkita: de querer crear los snacks que yo misma quería darle a Polo. Lo que empezó como una idea en casa se convirtió en un sueño que, poco a poco, estamos haciendo realidad.
Se acabó la letra pequeña. Si un snack dice “pollo”, que sea pollo. No creemos en productos con un porcentaje mínimo de carne rodeado de harinas, subproductos y rellenos. Queremos que sepas exactamente qué le estás dando. Sin trucos.

Creemos que los perros merecen algo mejor que ingredientes baratos y fórmulas llenas de rellenos. Y cuanto más exijamos quienes vivimos con ellos, menos espacio habrá para hacerlo mal. Queremos formar parte de ese cambio.

Siempre que podemos, preferimos mirar cerca antes que lejos. Apostamos por producto de origen nacional y por trabajar con proveedores de aquí, apoyando a quienes hacen las cosas bien cerca de casa.

Queremos proteger ese pequeño momento de felicidad que ocurre cuando le das un premio. Que tú solo tengas que disfrutar de verle feliz, con la tranquilidad de saber que le estás dando algo bueno.

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